Texto realista
Texto realista
Cuando Edward terminó sus estudios estaba ansioso de ir a la ciudad.. Así que un día cualquiera hizo su equipaje y empezó su viaje a la capital, no sin antes pedirle a su padre que le diera su aprobación y le prometió volver pronto con el dinero suficiente para que ni él ni su madre tuvieran que seguir trabajando.
-Trabajar la tierra es el mejor trabajo del mundo, aunque esté muy mal pagado, obtener los alimentos del campo es algo muy honrrado, no te avergüences de ello – dijo su padre al mismo tiempo que le daba la aprobación y algo de dinero y su madre algo de picar para el camino.
Edward tomó el camión que lo llevaría a la gran ciudad, la cual estaba a un par de horas de su pueblo.
Al llegar bajó del camión y se encaminó a la salida, al momento se asombró de la grandeza de los edificios y la cantidad inmensa de automóviles y personas que estaban a la vista, “En mi pueblo hay muchas menos personas de las que hay en esta terminal” pensó para si mismo. En ese instante una persona se le acerco para pediré un favor.
-Disculpe joven, soy nuevo aquí y acabo de llegar aquí ¿Podría decirme cómo puedo ir al centro de la ciudad? – Le preguntó señor a Edward, que encogiendo los hombros le contestó.
-Lo siento, igual que usted yo voy llegando y no sabría decirle.
Mientras esto sucedía un hombre se acercaba por atrás y tomaba las cosas de Edward, que las había dejado en el piso. Al ver que el ladrón ya se encontraba perdido de vista el señor agradeció a Edward y se retiró velozmente.
Al darse cuenta de que sus cosas habían desaparecido decidió en ese momento regresar a su pueblo, estaba asustado de la gran ciudad y sólo deseaba regresar a la protección de su casa y a la tranquilidad de trabajar en el campo.
Cuando Edward terminó sus estudios estaba ansioso de ir a la ciudad.. Así que un día cualquiera hizo su equipaje y empezó su viaje a la capital, no sin antes pedirle a su padre que le diera su aprobación y le prometió volver pronto con el dinero suficiente para que ni él ni su madre tuvieran que seguir trabajando.
-Trabajar la tierra es el mejor trabajo del mundo, aunque esté muy mal pagado, obtener los alimentos del campo es algo muy honrrado, no te avergüences de ello – dijo su padre al mismo tiempo que le daba la aprobación y algo de dinero y su madre algo de picar para el camino.
Edward tomó el camión que lo llevaría a la gran ciudad, la cual estaba a un par de horas de su pueblo.
Al llegar bajó del camión y se encaminó a la salida, al momento se asombró de la grandeza de los edificios y la cantidad inmensa de automóviles y personas que estaban a la vista, “En mi pueblo hay muchas menos personas de las que hay en esta terminal” pensó para si mismo. En ese instante una persona se le acerco para pediré un favor.
-Disculpe joven, soy nuevo aquí y acabo de llegar aquí ¿Podría decirme cómo puedo ir al centro de la ciudad? – Le preguntó señor a Edward, que encogiendo los hombros le contestó.
-Lo siento, igual que usted yo voy llegando y no sabría decirle.
Mientras esto sucedía un hombre se acercaba por atrás y tomaba las cosas de Edward, que las había dejado en el piso. Al ver que el ladrón ya se encontraba perdido de vista el señor agradeció a Edward y se retiró velozmente.
Al darse cuenta de que sus cosas habían desaparecido decidió en ese momento regresar a su pueblo, estaba asustado de la gran ciudad y sólo deseaba regresar a la protección de su casa y a la tranquilidad de trabajar en el campo.
Comentarios
Publicar un comentario